Estar de acuerdo en el papel no es llevar a la práctica el proceso
<<Al igual que ocurre con los textos, sólo en la medida en que se desentrañen sus sentidos y sean objeto de permanente cotejación, la ciencia es ciencia porque siempre hay alguien que busca respuestas a un problema. >>[1]
Con este fragmento podríamos resumir el problema sobre el cual recae la falta de interés de los estudiantes por aprender sobre cualquier materia, tal como lo plantea Bruno Bettelheim, la cuestión radica en despertar la curiosidad de un niño que no ve la necesidad de aprender algo nuevo o de avanzar en su crecimiento si no se le llama la atención sobre el mundo que lo rodea y sobre lo que este le ofrece para satisfacer sus necesidades y a su vez el niño puede generar aportes.
Todo lo anterior hacer parte de un plan que permite un completo desarrollo del estudiante de forma tal que logre la significación de lo aprendido, tal como dice Bettelheim, lo importante es lograr una dimensión de lo significativo dentro de lo que se aprende, “[…] esta dimensión tiene que ver con las formas como establecemos interacciones con otros humanos y también con procesos a través de los cuales nos vinculamos a la cultura y sus saberes.”.[2] Tenemos entonces que por medio de la lectura el niño debe crear una interacción con lo que lee y el mundo que lo rodea, entonces si todo es una interacción libre: ¿por qué limitamos al estudiante a cumplir con unos estándares que lo encierran en el mismo orden de hace años a favor de una sociedad que la verdad no le interesa que se entienda así mismo sino que trabaje siempre por los demás?
Cada una de las partes de los lineamientos cuenta con un desarrollo elaborado para explotar las capacidades de los estudiantes. Sin embargo, todo está hecho en el orden del universo visto por el bien de una comunidad que crea bellos conceptos de lo que es el aprendizaje y sus diferentes formas, la significación del mundo y la mediación del docente; pero todo esto queda en el papel, de todos los planteamientos, lineamientos, estándares, etc., ninguno logra su cometido, los resultados saltan a la vista, actualmente la lectura se deteriora cada vez más y lo importante es que se cumplas las exigencias.
“[…] es necesario quebrar el imaginario según el cual hay unas verdades de la ciencia que hay que internalizar y, en consecuencia, es necesario tomar distancia crítica de los programas curriculares institucionalizados y de los libros de texto; es necesario no insistir tanto en contenidos como en problemas que atañen a maestros y a estudiantes”.[3]
Aunque lo anterior se menciona en los mismos lineamientos, me pregunto hasta qué punto en el orden de las ideas y en el orden de las normas podría hacerse realidad la idea de Ortega y Gasset.
[1] Lineamientos Curriculares en: 1. A manera de diagnóstico: lenguaje, literatura y educación, 1.4 Cómo el estudiante deja de ser estudiante: una propuesta de Ortega y Gasset. Cooperativa Editorial Magisterio. Santa Fe de Bogotá. 1998.
[2] Lineamientos Curriculares en: 3. Concepción de lenguaje, 3.2 Hacia la significación. Cooperativa Editorial Magisterio. Santa Fe de Bogotá. 1998.
[3] Lineamientos Curriculares en: 1. A manera de diagnóstico: lenguaje, literatura y educación, 1.4 Cómo el estudiante deja de ser estudiante: una propuesta de Ortega y Gasset. Cooperativa Editorial Magisterio. Santa Fe de Bogotá. 1998.
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